Probamos el nuevo sedan mediano tricuerpo, en la versión con caja Dualogic, que estrena el motor naftero 1.9 litros de 132 CV
Desde comienzos de este siglo, Fiat no ha parado de crecer. En el mundo y en nuestra región. Nuevos modelos, diseños de avanzada como el Fiat 500 y la proyección a segmentos en los que hacía tiempo que no incursionaba trazan esa marcha de la casa de Turín.
Así, el Fiat Linea llegó para posicionarse en el segmento de los medianos tricuerpo, una franja abandonada desde las épocas del Marea y más lejos aún, del Tempra.
Surge de la plataforma del Punto, pero con una mayor longitud (el Linea tiene 93 mm más de distancia entre ejes y 521 de largo) y con un diseño que, lejos de recurrir a la dudosa belleza de incorporar un baúl en una carrocería de 5 puertas, fue resuelto por el Centro Stile Fiat, de Turín, como si se tratara de un auto nuevo; por lo menos, desde el parante central hacia atrás, logrando una estética homogénea.
El resultado no puede ser mejor. El Linea tiene un bonito lateral en forma de cuña y un armonioso tercer volumen, que le otorga el aspecto de un vehículo de mayor categoría. El frontal guarda, en cambio, la estética del Punto y de los últimos modelos de la casa italiana.
Gracias a las dimensiones, el Linea ofrece un enorme baúl de 500 litros de capacidad, con una boca ancha y generosa para cargar y descargar equipaje sin dificultad. Además, con una longitud total de 4551 mm, 1702 de ancho, 1494 de alto y una distancia entre ejes de 2603, ofrece un muy buen espacio en el habitáculo, lo que hace que el Linea se establezca como una atractiva opción para los usuarios familiares.
Detrás del volante del Linea 1.9 Dualogic nos encontramos con el mismo diseño interior del Punto (volante, consola), con la excepción del tablero de instrumentos, de bonito diseño y con serigrafía onda retro. La posición de manejo es fácil de regular porque la altura de la butaca se puede ajustar, igual que la profundidad y alto de la columna de dirección.
Los comandos están todos muy bien ubicados y alcance del conductor, a excepción del puerto USB del equipo de audio (invalorable para los que portan su música predilecta en dispositivos como iPod o pendrives), que está en el fondo de la guantera.
Además, incorpora varios portaobjetos y gavetas centrales/apoyabrazos tanto entre las butacas delanteras como en las plazas traseras (rebatible para dejar espacio a un quinto pasajero). Detalles éstos que realzan el espíritu familiar.
Otro de los ítems en los que Fiat ha hecho hincapié en los últimos años es en el equipamiento de los vehículos, por lo general, muy amplio aun en segmentos inferiores. El Linea no es la excepción, y aunque hay algún faltante como el techo solar, incluye elevacristales y espejos eléctricos, cierre centralizado automático, sensor de estacionamiento trasero, computadora de viaje, climatizador automático, cruise control, tapizados de cuero, volante multifunción y el sistema Blue & Me, desarrollado en conjunto con Microsoft, que incluye un equipo de audio que lee MP3 e incorpora puerto USB y Bluetooth. En el rubro seguridad cuenta sólo con airbags frontales de serie.
El Fiat Linea Dualogic incorpora también una base mecánica íntegramente nueva.
El motor, de 1.9 litros y 132 CV, es un desarrollo de Fiat Powertrain Technologies (FPT) en Brasil, que se fabrica en la planta de Ferreira, Córdoba. Se trata de un motor naftero con doble árbol de levas a la cabeza y 16 válvulas que resulta tranquilo a bajas vueltas, pero que cobra vitalidad a partir del régimen del par máximo(18,1 kgm a 4500 rpm) entregando un muy buen compromiso entre ítems como aceleración, elasticidad, velocidad y consumo. Así, estamos ante un propulsor de arquitectura moderna, eficiente y ajustado para gastar lo menos posible.
Este motor, único en la gama del Linea que se vende en el país, va acompañado tanto por una caja manual de 5 marchas como por la nueva caja robotizada Dualogic, que equipaba a la unidad probada por LA NACION.
La Dualogic es básicamente una caja manual de 5 marchas manejada por un dispositivo electrónico de automatización (robotización). Incluye modos automático y secuencial, y un programa Sport que se activa con un botón, pero que no resulta muy notorio en la performance.
En la práctica resulta cómoda para manejar en la ciudad y para apurar rebajes (también al sacar el pie del acelerador en automático rebaja por sí sola, lo que ayuda a frenar). En los cambios ascendentes es pronunciada la caída de vueltas entre cambios, lo que provoca algunos tironeos y, en alguna situación de marcha urbana en que se acelera y desacelera rápidamente, parece dudar cuál es el cambio conveniente por engranar. Tampoco es fácil pasar entre el modo automático y el secuencial y viceversa.
En cuanto al comportamiento di-námico, el Linea prioriza el confort de marcha, por lo que resulta muy confortable para moverse en la ciudad sin sufrir con pozos, baches, cunetas y reductores de velocidad.
Si bien al doblar muestra alguna leve inclinación de carrocería, lo hace con seguridad y eficiencia; mantiene muy bien las trayectorias y tracciona correctamente. En rectas se muestra aplomado y bien plantado, aún con vientos laterales. Además, frena con consistencia y seguridad (tiene cuatro discos y ABS) y la conducción resulta cómoda y ágil por la muy buena dirección.
El Fiat Linea, en definitiva, tiene buenos y variados argumentos para enfrentarse a una competencia de primer nivel que integran modelos consagrados como el Toyota Corolla, Ford Focus Exe, Honda Civic, Peugeot 307 y Renault Mégane, entre otros. No obstante, por su buena relación costo-beneficio, su clara orientación familiar y su extensa garantía, constituye una opción para no desdeñar a la ligera.
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